Es la imagen especular de la última casilla restante. En vez de preguntar dónde puede ir un dígito, preguntas qué puede llevar una casilla. Toma una casilla vacía y enumera los dígitos que ya están en su fila, su columna y su caja.
Esos tres conjuntos se solapan, y eso es lo que hace que funcione: una casilla está en la intersección de otras veinte, así que hacen falta sorprendentemente pocos vecinos llenos para descartar ocho dígitos.
Es más lento que barrer por dígito, así que conviene reservarlo para una casilla concreta que te importe por algún motivo —una que completaría una unidad, o una de la que dependen otras tres— en lugar de recorrer el tablero con ella.